Cuando GRIME llegó en 2021, nadie esperaba que un juego construido sobre roca, silencio y agonía se convirtiera en uno de los Metroidvania más memorables de su época. Su propuesta era austera pero fascinante: un mundo opresivo donde el jugador encarnaba a una entidad que consumía a sus enemigos para crecer. Cuatro años después, Clover Bite regresa con GRIME II, una secuela que no solo honra a su predecesor, sino que lo supera con creces, transformando cada elemento que funcionaba y elevándolo a una categoría distinta.
Si el primero fue un grito ahogado en piedra gris, su secuela es un alarido pintado en colores imposibles.
Tráiler de lanzamiento
El mímico que devora el mundo
En esta ocasión, el jugador asume el rol de un “Formless”, un mímico de arte convocado por el enigmático “Rippler of Waves”. Tu propósito es tan simple como brutal: existes para consumir. Este punto de partida narrativo da al juego una coherencia temática que se extiende a todas sus mecánicas. No estás aquí para salvar a nadie ni para redimir nada. Estás aquí para absorber, crecer y continuar.
La historia se construye principalmente a través del diseño del mundo y el diálogo con personajes secundarios de una escritura sorprendentemente aguda. Algunos podrán encontrarla críptica o estructuralmente obligatoria, pero quienes se detengan a leer y observar encontrarán un universo surrealista con capas de significado. Incluso las decisiones de diálogo refuerzan la premisa: si intentas mostrar amabilidad, tu creador te recriminará. La empatía no tiene lugar aquí.
Absorber para dominar
El sistema de combate es, sin duda, el mayor logro de GRIME II. Construido sobre una base de acción estilo Souls, su diferenciador principal es la mecánica de absorción de moldes: al debilitar a un enemigo lo suficiente, puedes ejecutar un agarre que te permite copiar sus habilidades. Estas, a su vez, pueden mezclarse y combinarse para construir un estilo de combate completamente personalizado.
El resultado es un sistema de una profundidad estratégica deliciosa. Las primeras horas quizás resulten exigentes, pero a medida que acumulas moldes y experimentas con combinaciones, el combate se transforma en una especie de expresión personal. Cada jugador termina desarrollando un vocabulario de pelea propio.
La ventana de parry es generosa y satisfactoria, los esquives tienen peso y precisión, y un sistema de “fuerza” premia la gestión inteligente de los ataques en lugar del botón-mashing. La salud se recupera mediante el “aliento”, acumulado al derrotar enemigos consecutivamente, lo que obliga al jugador a mantenerse en ofensiva constante. Rendirse no es una opción. Aguantar tampoco.
Los jefes, en particular, son encuentros diseñados para desafiar y recompensar. Requieren múltiples intentos, lectura de patrones y adaptación táctica. Cuando caen, la satisfacción es proporcional al esfuerzo.
Un mundo para explorar y perderse
El diseño del mapa es uno de los puntos más brillantes del juego. Las áreas se entrelazan de forma orgánica y lógica, y el camino a seguir raramente se siente arbitrario. Secretos, atajos y rutas alternativas recompensan a los jugadores curiosos. Las “manos” que salpican el entorno sirven como puntos de control (los Surrogates) y como anclas visuales que guían al jugador con elegancia dentro del diseño.
El plataformeo ha sido refinado considerablemente. Se siente preciso, ágil y por encima de la media del género. Con el avance del juego se desbloquean habilidades como el salto de pared y un gancho que abren zonas previamente inaccesibles, dotando al mapa de una dimensión vertical que alimenta constantemente la exploración. Algunos desafíos opcionales de plataforma pueden sentirse un poco desconectados de la progresión principal, pero son la excepción, no la norma.
Poesía visual y auditiva
Visualmente, GRIME II es una declaración artística. Lejos de los tonos grises de su predecesor, esta entrega abraza una paleta de colores vibrantes y una estética de pintura fluida que hace de cada zona un cuadro distinto. Ciudades de arquitectura orgánica, pantanos púrpura venenosos, cuevas iluminadas por bioluminiscencia: cada área tiene su propia personalidad visual inconfundible.
La banda sonora merece un párrafo aparte. Una mezcla de pianos y violines que aporta una belleza inquietante al juego, capaz de detenerte en medio de un pasillo solo para escuchar. Es el tipo de música que uno busca en Spotify después de terminar el juego.
En términos de rendimiento, el título corre de forma fluida en PS5 y PC de gama alta. En Steam Deck el rendimiento baja a alrededor de 40 FPS con ajustes reducidos, lo cual puede afectar la experiencia en ese dispositivo. Se reportan algunos congelamientos puntuales y pop-in visual menores que no comprometen la experiencia general, pero que idealmente serán corregidos en parches futuros.
Para todos, con exigencia
GRIME II es, por defecto, un juego difícil. Pero los desarrolladores han tenido la sabiduría de incluir modos de asistencia y un modo de historia que permite ajustar los parámetros de daño. Esto lo hace accesible para jugadores que prefieran concentrarse en la exploración y la atmósfera sin la presión constante de la muerte. Una decisión de diseño que amplía su alcance sin comprometer su identidad.
Veredicto
GRIME II es uno de los mejores Metroidvania de los últimos años y una de las propuestas más convincentes del género RPG de acción en la actualidad. Su sistema de absorción de moldes es genial, su dirección de arte es pura poesía visual y su banda sonora permanece mucho después de apagar la consola.
Ciertos problemas de rendimiento en plataformas portátiles y alguna desconexión en los desafíos secundarios le impiden alcanzar la perfección, pero son lunares menores en un tapiz extraordinario. Con unas 30 horas de duración, es un viaje lleno de desafíos, belleza y, sobre todo, mucho aliento.
GRIME II está disponible para PC vía Steam, PlayStation 5 y Xbox Series X|S.
Lo mejor
- Sistema de absorción de moldes y personalización de habilidades profunda y satisfactoria
- Dirección de arte vibrante y banda sonora de primer nivel
- Combate preciso, exigente y tremendamente gratificante
Lo peor
- Rendimiento mejorable en Steam Deck y plataformas portátiles
- Cierta falta de cohesión en algunos desafíos de plataforma secundarios
