Pragmata: La Joya de Acción que No Puedes Perderte | Reseña

La industria de los videojuegos tiene una tendencia casi adictiva hacia lo familiar: secuelas, remakes, remasterizaciones y universos compartidos que se expanden indefinidamente. En ese contexto, que Capcom apostara por una nueva propiedad intelectual desde cero —con todos los riesgos que eso implica— ya era motivo de celebración. Que además lo hiciera bien, muy bien, convierte a Pragmata en uno de los lanzamientos más importantes de 2026. Tras un anuncio en 2020 que dejó a todos con la mandíbula en el suelo y años de silencio que pusieron a prueba la paciencia de los más optimistas, el juego finalmente ha llegado, y la espera valió cada segundo.

Pragmata no intenta reinventar la rueda ni perseguir las tendencias del mercado. Es, en el mejor sentido posible, un juego de acción en tercera persona honesto, enfocado y ejecutado con una precisión quirúrgica que recuerda a los mejores títulos de la era dorada de la Xbox 360 y la PS3 —esa generación que nos regaló joyas como Gears of War, Dead Space o Vanquish— pero construido con las herramientas técnicas y narrativas del presente. El resultado es algo que se siente, paradójicamente, tanto nuevo como profundamente familiar.

Aquí un vistazo al tráiler.

Un Futuro Impreso en 3D

La historia arranca con una premisa que parece sencilla y se complica rápidamente. Somos Hugh Williams, un técnico espacial enviado junto a su equipo a una base lunar después de que la Tierra pierda comunicación con las instalaciones. Lo que debería ser una misión rutinaria de diagnóstico se convierte en una carnicería cuando un terremoto lunar y una inteligencia artificial fuera de control eliminan a toda la tripulación, dejando a Hugh como el único superviviente en un ambiente hostil, frío y dominado por máquinas asesinas.

El worldbuilding de Pragmata merece un aplauso aparte. El concepto central —el llamado filamento Luna, un material capaz de ejecutar impresión 3D a escala masiva— es uno de los elementos de ciencia ficción “dura” más creativos que hemos visto en un videojuego en años. Este filamento puede replicar desde vegetación y estructuras arquitectónicas hasta vehículos y robots de combate, lo que convierte la base lunar en un ecosistema casi autosuficiente. La consecuencia directa de esta premisa es una variedad de entornos que desafía las expectativas: pasillos estériles de laboratorio dan paso a una recreación surrealista y perturbadora de Times Square, o a espacios verdes que no deberían existir a cientos de miles de kilómetros de la Tierra. Es un diseño de niveles que sorprende constantemente sin perder coherencia interna.

Hugh y Diana: El Corazón que lo Mueve Todo

Si la ambientación es el esqueleto de Pragmata, la relación entre Hugh y Diana es su corazón. Diana es una niña androide que Hugh encuentra poco después del desastre inicial, y cuya personalidad asombrosamente humana transforma por completo el tono del juego. Lo que podría haber sido un personaje utilitario —una llave con cara para desbloquear puertas— se convierte en la pieza emocional más importante de toda la experiencia.

Capcom ha demostrado aquí una sensibilidad narrativa que pocas veces vemos en el género de acción. La dinámica entre ambos protagonistas se construye con paciencia y con detalle: Hugh explicándole a Diana qué es el océano, Diana llenando el refugio con dibujos hechos con crayones, pequeños intercambios que dicen más sobre sus personalidades que cualquier cinemática espectacular. El peso emocional de esta relación alcanza el nivel de referentes como Kratos y Atreus en God of War, o Joel y Ellie en The Last of Us. Comparación que no hacemos a la ligera. Para quienes son padres, estos momentos pueden resultar inesperadamente devastadores. Para quienes no lo son, funcionan igual que una historia de conexión humana en medio del caos.

El Sistema de Combate

Pragmata podría haber descansado en sus laureles narrativos y aun así ser un juego notable. Pero donde realmente se eleva a otra categoría es en su sistema de combate, que es genuinamente innovador sin ser artificioso.

La mecánica central descansa en una simbiosis entre Hugh y Diana: él dispara, ella hackea y ninguno puede sobrevivir sin el otro. La mayoría de los enemigos son prácticamente inmunes al daño convencional hasta que Diana derriba sus escudos mediante hackeo en tiempo real. Cuando Hugh apunta, aparece junto al objetivo una matriz de hackeo —una cuadrícula de rompecabezas— que el jugador debe resolver navegando un cursor a través de nodos mientras simultáneamente se mueve por el campo de batalla y esquiva ataques.

La descripción puede sonar abrumadora, pero en la práctica es una de las mecánicas de combate más satisfactorias de los últimos años. El cerebro debe dividir su atención entre el plano táctico del puzle y la urgencia física del combate, creando una tensión sostenida que nunca se vuelve frustrante gracias a un diseño de dificultad impecable. Y esto no es un recurso que se agota: a lo largo de las 12 a 20 horas de campaña, la matriz evoluciona con nuevos tipos de nodos que permiten congelar enemigos, sobrecalentarlos o incluso volverlos unos contra otros, añadiendo capas de estrategia de manera progresiva y orgánica.

Puzzle y adrenalina en Perfecta Armonía

El arsenal de Hugh complementa perfectamente este sistema. El arma básica tiene munición regenerativa para garantizar que el combate nunca se detenga del todo, pero las armas más pesadas —escopetas, lanzagranadas, rifles de carga— requieren gestionar la munición encontrada en el entorno, lo que añade una dimensión de recursos estratégicos sin caer en la tediosa escasez de otros títulos. Las ejecuciones finales de ambos personajes, activadas al llenar un medidor de aturdimiento, son el tipo de animaciones espectaculares que hacen que uno baje el mando un segundo solo para apreciarlas.

Un vistazo al juego.

El Refugio: Donde el Juego Respira

Entre misiones, el jugador regresa al Refugio (Shelter), el centro de operaciones que evoluciona de laboratorio frío y funcional a algo que se parece más a un hogar. Este espacio es la representación física de la relación entre Hugh y Diana: a medida que él trae objetos de la Tierra para ella, el refugio se llena de vida, desorden y personalidad.

Aquí se gestionan las mejoras de armadura, capacidades de hackeo y armamento, con un sistema de progresión claro y satisfactorio. Un toque de encanto especial lo pone el sistema de cartones de bingo administrado por un robot secundario, donde se canjean monedas recolectadas por recompensas que van desde cosméticos hasta herramientas de hackeo de alto nivel. Las misiones de simulación, evocadoras de las misiones VR de la saga Metal Gear, ofrecen además desafíos de plataformas y combate fuera de la campaña principal para los jugadores que buscan el cien por ciento.

Un Portento Técnico

A nivel técnico, Pragmata es una demostración de lo que el RE Engine puede lograr en manos expertas. Pero más allá del rendimiento bruto, lo que distingue visualmente al juego es la colaboración con Shoji Kawamori, el legendario diseñador de Macross. Su influencia se siente en cada traje espacial, en la articulación retorcida de los robots enemigos y en la arquitectura orgánica-mecánica de la base lunar. Es un juego que se ve como ningún otro.

El diseño sonoro acompaña a la altura: música techno pulsante que convierte cada enfrentamiento en una coreografía de adrenalina, y melodías etéreas y minimalistas que refuerzan el silencio inquietante del espacio entre misiones.

Veredicto

Pragmata no es un juego sin fisuras. Su estructura de niveles tiende hacia lo lineal, y algunos tropos narrativos sobre inteligencias artificiales rebeldes pueden sentirse predecibles para los jugadores más avezados en el género. Pero estas son críticas menores ante la magnitud de lo que Capcom ha construido.

Este es un juego que sabe exactamente lo que quiere ser y lo ejecuta con una confianza que resulta refrescante. No hay mundos abiertos rellenos de marcadores, ni pases de batalla, ni servicios en vivo. Solo una historia bien contada, un sistema de combate profundo y memorable, y una relación entre dos personajes que se queda contigo mucho después de los créditos finales. Con contenido postjuego generoso —incluyendo la dificultad Lunatic y los desafíos de señal desconocida— el valor del paquete es más que justificado.

Capcom lleva una racha histórica, y Pragmata no solo la continúa: la eleva. Bienvenida sea la nueva franquicia.

Pragmata está disponible para PlayStation 5, Windows, Xbox Series X|S y Nintendo Switch 2. La versión para hacer la reseña fue para Xbox. Gracias a Capcom por brindarnos una copia del juego.

Calificación final: 9/10

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