Resident Evil Requiem — El Juego que los Fans Esperaban

Treinta años. Tres décadas de zombis, virus, corporaciones corruptas y héroes improbables. Capcom llega a este aniversario con Resident Evil Requiem —también conocido como Resident Evil 9— cargando el peso de toda esa historia sobre sus hombros, y lo que podría haber sido un tropiezo nostálgico se convierte en algo mucho más ambicioso: un intento genuino de sintetizar lo mejor de la franquicia en una sola experiencia. El resultado es, con sus lunares y todo, uno de los títulos más completos y satisfactorios que ha dado la saga en mucho tiempo.

Compartimos el tráiler de lanzamiento del juego.


Dos Protagonistas, Dos Mundos: Grace y Leon

La decisión más audaz de Requiem es su estructura dual. El juego nos presenta a Grace Ashcraft, analista novata del FBI e hija de Alyssa Ashcraft —figura recordada por los fans de Resident Evil Outbreak—, y al eterno Leon S. Kennedy, veterano curtido en mil batallas biológicas. Alternar entre ambos no es simplemente un cambio de personaje: es un cambio de género completo.

Las secciones de Grace se desarrollan en primera persona, heredando la asfixiante tensión de Resident Evil 7. Cada paso en los pasillos oscuros del Roads Hill Chronic Care Center se siente como un acto de valentía. Grace no es una superheroína; es una mujer ordinaria en una situación extraordinaria, y su arco narrativo —de estar al borde del colapso nervioso a encontrar la fuerza para sobrevivir— es probablemente el más humano y bien ejecutado de toda la franquicia. Hay algo profundamente refrescante en ver a una protagonista que no parte desde la competencia, sino que la construye delante del jugador, escena a escena.

Leon, por su parte, regresa glorioso en tercera persona, manteniendo esa mezcla peculiar de heroísmo absurdo y carisma irresistible. Sus bromas de padre tras cada ejecución brutal son exactamente lo que los fans esperaban, aunque el juego también insinúa algo más oscuro: una posible aflicción relacionada con el virus T que añade capas a su misión. No es solo el tipo guapo con buena puntería; hay algo que lo corroe por dentro, y Requiem tiene la inteligencia de no explicarlo todo de golpe.

Resident Evil Requiem

El Horror Puro del Roads Hill Chronic Care Center

La primera mitad del juego pertenece enteramente a Grace y es donde Resident Evil Requiem brilla con más intensidad. El Roads Hill Chronic Care Center es un sanatorio diseñado con la misma filosofía laberíntica que hizo icónica a la Mansión Spencer: cada corredor guarda un secreto, cada puerta cerrada es un enigma, y la oscuridad no es un decorado sino una amenaza activa.

La munición es un lujo. El sigilo, una necesidad. Grace avanza lentamente —su velocidad de movimiento limitada es una decisión de diseño deliberada y efectiva— con apenas una linterna o un encendedor para rasgar la oscuridad. El diseño de sonido merece una mención especial: la respiración entrecortada de Grace, los crujidos del edificio, los pasos irregulares de algo que se acerca… todo está orquestado para mantener al jugador en un estado de paranoia constante.

Pero el terror no viene solo del ambiente. Grace es perseguida por el Shadow Ghost, un nuevo acosador que responde al sonido y puede caer desde el techo sin previo aviso. Supera en factor de angustia incluso al memorable Mr. X de Resident Evil 2, porque añade una dimensión vertical que obliga a mirar constantemente hacia arriba. Cada sala se convierte en un cálculo de riesgo: ¿cuánto ruido puedo hacer? ¿Vale la pena disparar y revelar mi posición?


Leon Desencadenado: Acción Sin Frenos

Cuando el control pasa a Leon, Requiem cambia de piel de manera radical. Las sombras del sanatorio dan paso a escenarios más amplios donde la agresividad no solo se permite, sino que se recompensa activamente. Leon lleva consigo un maletín de transporte que expande considerablemente su capacidad de inventario, y su arsenal incluye escopetas, rifles de francotirador y su nueva arma insignia: un hacha o machete perfecto para desviar golpes y rematar con brutalidad.

El sistema de recompensas por combate —créditos canjeables por mejoras y suministros— incentiva al jugador a lanzarse al frente en lugar de esquivar. Leon puede además aprovechar armas ambientales desechables: tuberías, hachas de incendio, cualquier cosa que los enemigos hayan dejado atrás. El resultado eleva el caos a niveles que evocan el espíritu de Dead Rising y es genuinamente divertido.

Sin embargo, es justo reconocer que estas secciones pierden cierto equilibrio hacia el tramo final. La acción se vuelve tan predominante que el horror casi desaparece por completo, lo que puede decepcionar a quienes esperaban que ambas mitades del juego mantuvieran una tensión más constante. El espectáculo es innegable, pero a veces se siente como si el juego olvidara que también es un survival horror.

Resident Evil Requiem

Víctor Gideon y los No Muertos Evolucionados

El villano de Requiem, Victor Gideon, es uno de los antagonistas más logrados de la franquicia. Con su rostro desfigurado y una estética que mezcla lo industrial con lo decadente —evocando vagamente la imagen de un Emperador Palpatine steampunk—, Gideon tiene vínculos directos con la desaparecida Corporación Umbrella y una presencia que se siente genuinamente amenazadora.

Bajo su control, los zombis han dado un paso evolutivo perturbador: ya no son simplemente cadáveres hambrientos, sino seres que conservan fragmentos de humanidad. Algunos apagan interruptores de luz para acechar en la oscuridad. Otros vocalizan de maneras que sugieren conciencia. Hay una cantante que aturde con sus gritos, un carnicero que patrulla rutas fijas como una pesadilla de relojería. Esta humanidad residual los hace mucho más inquietantes que cualquier monstruo de diseño exótico.

Donde el juego falla en lo narrativo es con Zeno, un clon de Wesker presentado con toda la parafernalia de una amenaza monumental para ser eliminado de forma absolutamente anticlimática. Es uno de esos momentos donde Requiem muestra sus costuras: la promesa de un enfrentamiento épico que nunca llega.


Mecánicas Innovadoras: El Sistema de Sangre

Una de las incorporaciones más creativas de Requiem es el sistema de recolección de sangre. Ambos protagonistas pueden extraer plasma de los enemigos caídos mediante un dispositivo específico, y ese material se convierte en recurso de fabricación. Grace lo usa para crear inyectores hemolíticos de un solo uso: armas de sigilo devastadoras que, al clavarse en la columna vertebral de un zombi, provocan una explosión interna. Es visceral, es efectivo y encaja perfectamente con la filosofía de supervivencia de sus secciones.

Para Leon, la profundidad está en la personalización de armas. Modificar la culata, el cargador o la mira de cada pieza del arsenal permite ajustar estadísticas de potencia y retroceso según el estilo de juego. El punto culminante es el Requiem, apodado “Big Iron”: un revólver diseñado específicamente para eliminar armas biológicas, tan excesivo y poderoso que parece sacado directamente de una película de acción de los noventa. Es el tipo de arma que se siente como un premio.

Resident Evil Requiem

Las Sombras del Requiem: Ritmo, Puzzles y Omisiones

Requiem no es perfecto. El ritmo se resiente especialmente en la segunda mitad, donde algunas secciones se extienden más de lo necesario. Una secuencia de flashback jugable desde la perspectiva de un niño que debe esconderse es interesante la primera vez y tedioso en cada partida posterior. Los fanáticos de los acertijos complejos también quedarán parcialmente insatisfechos: los puzzles del juego tienden hacia el “scavenger hunt”, con soluciones ubicadas frecuentemente en la misma habitación donde se plantea el enigma.

La ausencia más dolorosa es la del modo Mercenarios, especialmente porque el combate con Leon es tan satisfactorio que pide a gritos un modo arcade donde expresar todo su potencial. Que no esté disponible en el lanzamiento es una omisión que no tiene justificación clara.


Veredicto: 9/10 — Resident Evil Requiem El Mejor Capítulo de los Últimos Años

Con aproximadamente doce horas para la primera partida y un precio de setenta dólares, Resident Evil Requiem invita a debatir su valor. La respuesta es sí: son doce horas consistentes, sin los derrumbes de calidad que afectaron los tramos finales de entregas anteriores, y un sistema de desafíos y desbloqueables que puede extender la experiencia hasta las veinte horas para los completistas.

Resident Evil Requiem es, ante todo, una declaración de amor a treinta años de historia. No es el survival horror más puro que ha dado la franquicia, ni la propuesta de acción más pulida, pero es el equilibrio más honesto entre ambas almas que Capcom ha logrado en mucho tiempo. Grace y Leon juntos representan el pasado y el futuro de Resident Evil, y que ambos funcionen tan bien es el logro más grande de este título. Sus tropiezos —el ritmo irregular, la ausencia del modo Mercenarios, el desperdicio narrativo de Zeno— son reales pero nunca fatales. No alcanzan para empañar lo que es, sin lugar a dudas, una de las mejores entregas de la saga.

Calificación: 9 de 10. Un lugar en el top cinco de la franquicia, merecido y bien ganado.

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