Scott Pilgrim EX: Un beat ‘em up que revive la magia de la franquicia

Han pasado veinte años desde que Bryan Lee O’Malley presentó al mundo a ese torontino desorientado, baterista mediocre y soñador empedernido llamado Scott Pilgrim. Desde entonces, la franquicia ha acumulado capas y capas de identidad cultural: las novelas gráficas que la iniciaron todo, la película de Edgar Wright que se convirtió en objeto de culto, el videojuego de Ubisoft que desapareció misteriosamente de las tiendas digitales y la serie de anime de Netflix que reinterpretó la historia con una libertad creativa desconcertante.

Ahora llega Scott Pilgrim EX, desarrollado por Tribute Games —el estudio detrás del aclamado TMNT: Shredder’s Revenge— y la pregunta inevitable es la misma que persigue a toda secuela de una obra querida: ¿era necesario volver? La respuesta, con sus matices y sus asteriscos, es un sí rotundo.

Un vistazo a Scott Pilgrim EX con su tráiler.

Una Toronto que respira

El cambio más audaz de esta entrega es también el más arriesgado: abandonar la estructura lineal de niveles para abrazar un diseño de mundo abierto con alma de Metroidvania. La Toronto del año 20XX no es un decorado; es un organismo vivo, repleto de tiendas, callejones con secretos y fisuras musicales que solo se abren tocando las melodías correctas, en un guiño afectuoso a The Legend of Zelda: Ocarina of Time que resulta tan obvio como encantador. El pretexto narrativo es deliciosamente absurdo, fiel al espíritu de la franquicia: Metal Scott, una versión robótica del protagonista que evoca tanto a Metal Sonic como a Mega Man X, irrumpe en un ensayo de Sex Bob-Omb para secuestrar a los integrantes de la banda y robar sus instrumentos. Scott, Ramona y sus aliados deberán recuperar a su equipo mientras tres facciones —veganos, robots y demonios— han tomado el control de la ciudad.

Esta estructura abierta permite momentos genuinamente memorables: los rifts dimensionales que transportan al jugador a playas prehistóricas o a arenas donde las hamburguesas robóticas actúan como jefes de área son el tipo de locura controlada que define a Scott Pilgrim en su mejor versión. Sin embargo, la ambición tiene un precio. El retroceso por las mismas calles puede volverse tedioso con el tiempo, y el mapa rudimentario no siempre comunica con claridad el camino a seguir. No es un defecto fatal, pero sí uno que exige paciencia durante las primeras horas.

Combate: el corazón que no falla

Si hay algo que Tribute Games domina con autoridad, es el diseño de sistemas de combate para el género beat ’em up. El núcleo de Scott Pilgrim EX es un sistema de lucha sorprendentemente profundo que recompensa a quienes se toman el tiempo de aprender sus mecánicas: bloqueos, parries, esquives rápidos y ataques especiales que drenan la barra de Guts Points crean una danza de caos ordenado que nunca deja de sentirse satisfactoria.

Los siete personajes jugables iniciales no son variaciones cosméticas del mismo arquetipo, sino propuestas de juego genuinamente distintas. Scott representa el equilibrio clásico, con movimientos que sacarán una sonrisa a cualquier fan de los juegos de lucha. Ramona y su martillo descomunal controlan el espacio de media distancia con una cadencia hipnótica. Robot 01 es el tanque definitivo, capaz de llenar la pantalla con ataques de área masivos. Lucas Lee ofrece potencia directa para quienes prefieren la fuerza bruta sin complicaciones. En el extremo técnico, Gideon presiona y castiga con daño masivo, mientras que Matthew Patel funciona como un personaje de “marionetas” que requiere tiempo y dedicación para revelar todo su potencial.

A este elenco se suman las asistencias equipables: la fan número uno de la banda que arrasa con todo a su paso, el gato de Ramona como apoyo móvil, los gemelos Katyanagi como fuente de curación. Estas habilidades no son adornos; añaden una capa estratégica que se vuelve indispensable cuando la pantalla se convierte en un carnaval de enemigos. El único punto de fricción notable en el modo cooperativo es la separación de economías: el equipo y las insignias se comparten, pero el dinero y la experiencia son individuales, lo que puede generar desequilibrios cuando un jugador acumula recursos que otros necesitan con urgencia.

Scott Pilgrim EX

Progresión con alma de RPG

Fiel a su linaje espiritual de River City Ransom, Scott Pilgrim EX integra sistemas de rol con una naturalidad que pocas franquicias del género consiguen. Los enemigos sueltan monedas que se gastan en una variedad de establecimientos torontinos: sushi que otorga bonificaciones permanentes de estadísticas, cintas de video, accesorios como el Wallace Plushie que recupera GP al golpear rivales. Las insignias pasivas añaden otra dimensión estratégica, aunque algunas combinaciones pueden llegar a trivializar ciertos encuentros si se exploran con suficiente meticulosidad, algo que los jugadores más experimentados deberán tener en cuenta si buscan desafío sostenido.

La duración del juego ronda de cinco a seis horas para completar la historia principal, pero los incentivos para desbloquear múltiples finales y optimizar a cada personaje alargan considerablemente la experiencia para quienes se enamoren de sus sistemas.

Una estética que es una declaración de principios

Paul Robertson regresa para firmar algunos de los mejores sprites en píxeles de los últimos años. Sus animaciones chunky, densas y cargadas de personalidad, parecen arrancadas directamente de las páginas del cómic original. Cada fotograma es un ejercicio de amor geek: niveles que invocan abiertamente a Castlevania, enemigos que remiten a Scorpion de Mortal Kombat, referencias que recompensan la atención y la cultura acumulada. Anamanaguchi vuelve a entregar una banda sonora de chiptune crujiente y eléctrica que sincroniza perfectamente con el caos visual. En Nintendo Switch 2, el rendimiento es sólido y estable incluso con cuatro jugadores desatando simultáneamente sus ataques más explosivos.

Scott Pilgrim EX

El peso del legado

Toda crítica honesta de Scott Pilgrim EX debe reconocer la paradoja que habita en su núcleo. Tribute Games —cuyo propio nombre es ya una declaración de intenciones— ha creado un juego sobre el pasado, y en el proceso, la franquicia ha completado un ciclo extraño: lo que nació como una obra que parodiaba lo retro se ha convertido ella misma en objeto de nostalgia. Hay críticos que señalan que ciertos chistes —los relacionados con el veganismo, por ejemplo— se sienten anticuados, y que el diseño de niveles no alcanza la precisión artesanal de Streets of Rage 4 ni la consistencia de Shredder’s Revenge. Son observaciones válidas. Pero también es cierto que pocas obras del género consiguen transmitir la sensación de estar jugando con amigos en lugar de simplemente junto a ellos.

Veredicto

Scott Pilgrim EX es una carta de amor generosa, imperfecta y genuina. Sus sistemas de combate son sólidos, su presentación audiovisual es impecable y su mundo invita a la exploración con la suficiente frecuencia como para justificar sus momentos de fricción. No reinventa el género ni pretende hacerlo: encuentra su grandeza en la alegría específica, universal e irremplazable de reunirse con amigos para derrotar a las fuerzas del mal usando artes marciales y verduras gigantes.

Calificación: 8/10 Un sobresaliente beat ’em up y una cita obligatoria para los fans de Scott Pilgrim.

El juego está disponible para:

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