The End of the Sun – Todo lo que debes saber antes de comprarlo

The End of the Sun llega como una de esas propuestas que te recuerdan por qué los videojuegos pueden ser un vehículo poderoso para preservar culturas y tradiciones. Desarrollado por el pequeño estudio familiar The End of the Sun Forge, este juego de aventura en primera persona se zambulle de lleno en la mitología eslava —un territorio raramente explorado en los videojuegos— con una dedicación y un respeto que resultan admirables.


Una historia entre estaciones y leyendas

Encarnas al Ashter, un hechicero y rastreador de criaturas míticas que tiene la habilidad de viajar en el tiempo. La aventura comienza cuando sigues al Raróg, una bestia legendaria parecida a un fénix de fuego, hasta una aldea donde la realidad parece haberse roto en pedazos. Para descubrir qué ocurrió, deberás saltar entre cuatro épocas distintas —cada una correspondiente a una estación del año, separadas por décadas entre sí— y observar cómo los rituales y festivales influyen en la vida cotidiana de sus habitantes.

La narrativa no va a romper moldes, pero cumple su cometido: crear un ambiente denso, misterioso y genuinamente fascinante para cualquiera que disfrute del folclore y la mitología. La historia se siente como una leyenda contada al calor de una hoguera, pausada y evocadora.


Mecánicas sencillas, momentos ingeniosos

Hay que decirlo sin rodeos: The End of the Sun tiene mucho de walking simulator. Sin embargo, el juego incorpora un sistema de puzzles y elementos de aventura que le dan algo más de sustancia. Las hogueras actúan como el corazón del gameplay: al encenderlas, liberan rastros de humo que te guían hacia fragmentos de recuerdos y eventos clave de la historia, un mechanic visualmente bonita y bien integrada al lore.

El viaje en el tiempo es el otro pilar jugable. Resolver una situación en el pasado para modificar el presente —como ayudar a construir un puente siglos atrás para poder cruzarlo en una época posterior— ofrece algunos de los momentos más satisfactorios del juego. No obstante, buena parte de los acertijos se reduce a misiones de buscar y entregar objetos (fetch quests), lo que puede volverse repetitivo en una aventura que apenas supera las cinco horas de duración.


Un mundo hermoso habitado por personajes rígidos

Aquí reside el mayor contraste del juego. Los entornos, construidos mediante fotogrametría, son espectaculares: bosques que respiran, paisajes que cambian con las estaciones, una naturaleza que se siente viva y tangible. Es, visualmente, uno de los mundos más auténticos y detallados que verás en este tipo de juego.

Pero los personajes son otro cuento. Sus modelos y animaciones se sienten toscos y anticuados, un choque brutal frente a la riqueza del mundo que los rodea. En PlayStation 5, a esto se suman problemas técnicos que no deberían estar presentes: caídas de FPS, screen tearing y cierres inesperados del juego al cambiar de estación. Parches de por medio, hay trabajo pendiente en este frente.

Lo que sí es impecable es la música. Las composiciones, de inspiración claramente eslava, son una pieza fundamental de la experiencia: misteriosas, melancólicas y perfectas para acompañar este viaje entre tiempos y leyendas.


Veredicto

The End of the Sun no es un juego para todo el mundo, pero sí es exactamente el juego que promete ser. Una aventura pausada, atmosférica y culturalmente rica que brilla cuando te deja explorar sus mitos y sentir el peso de sus estaciones. Sus puzzles son demasiado sencillos, sus personajes no hacen justicia a sus paisajes, y su rendimiento en consola necesita pulirse. Aun así, su propuesta es lo suficientemente única como para merecer atención.

Si buscas una experiencia diferente, lejos del ruido de los grandes lanzamientos, el folklore eslavo está esperando por ti.


Calificación

7 de 10

Reseña basada en la versión de PlayStation 5.

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